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MÉXICO
CIENCIAS INNOVADORAS, TECNOLOGIAS DE VANGUARDIA

¿Cómo puedo prevenir una úlcera del pie?

La mejor manera de tratar una úlcera del pie diabético es prevenir su desarrollo en primera instancia. Entre las pautas recomendadas se incluye consultar a un podiatra periódicamente. Éstos pueden determinar si está en riesgo de desarrollar una úlcera del pie e implementar estrategias para su prevención.

Usted está en riesgo si:

  • padece de neuropatía,
  • tiene mala circulación,
  • tiene una deformidad del pie (p. ej., juanete, dedo martillo),
  • utiliza calzado inadecuado,
  • no controla el nivel de azúcar en sangre.

Reducir factores de riesgo adicionales como fumar, beber alcohol, tener colesterol alto y niveles elevados de glicemia son importantes en la prevención y el tratamiento de una úlcera del pie diabético. Usar el calzado y las medias adecuados es muy importante para la reducción de los riesgos. El profesional médico que lo atiende puede aconsejarlo a la hora de seleccionar los zapatos adecuados.
Aprender a examinarse los pies es fundamental para notar un posible problema lo antes posible. Examínese los pies todos los días, especialmente entre los dedos y la planta, en busca de cortes, moretones, grietas, ampollas, enrojecimiento, úlceras y cualquier signo de anormalidad. Siempre que consulte a un prestador de atención médica, quítese los zapatos y las medias para que éste pueda examinarle los pies. Informe los problemas que observe lo antes posible, por más “simples” que parezcan.

La clave para una buena cicatrización de la herida es la atención médica podiátrica periódica para garantizar el siguiente “patrón oro” de la atención:

  • disminución del nivel de glicemia,
  • desbridamiento adecuado de las heridas,
  • tratamiento de infecciones,
  • desinfección periódica,
  • reducción de la fricción y la presión,
  • restauración del flujo sanguíneo adecuado.

El antiguo dicho “más vale prevenir que curar” nunca fue tan adecuado como cuando se trata de la prevención de la úlcera del pie diabético.

Si ya tiene diabetes. . . HAGA LO SIGUIENTE:


Lávese los pies todos los días.
Use un jabón suave y agua tibia, lávese los pies todas las mañanas o antes de irse a dormir. Séqueselos cuidadosamente con una toalla suave, en especial entre los dedos, y use talco en polvo para absorber la humedad de los pies. Si la piel está seca, use una buena crema humectante todos los días, pero sin aplicarla entre los dedos del pie.

Examínese los pies y los dedos todos los días.
Examínese los pies todos los días en busca de cortes, moretones, úlceras o cambios en las uñas de los dedos, como engrosamiento o decoloración. Si la edad u otros factores complican el autoexamen, pídale a alguien que lo ayude o utilice un espejo.

Adelgace.
Las personas con diabetes frecuentemente tienen sobrepeso, hecho que prácticamente duplica el riesgo de complicaciones.

Use medias suaves y gruesas.
Las medias de una combinación acrílica se ajustan bien, pero evite las medias remendadas o aquéllas con costuras, ya que pueden hacer fricción o formar ampollas u otras lesiones en la piel.

Deje de fumar.
El tabaco puede contribuir a problemas de la circulación, lo que puede ser especialmente problemático en pacientes con diabetes.

Córtese las uñas de los dedos del pie en línea recta.
Nunca corte las esquinas o en forma cónica, esto podría hacer que la uña del dedo se encarne. Lime las esquinas o defectos con suavidad. Si sus uñas son difíciles para limar, pídale a un podiatra/podólogo que lo ayude.

Haga ejercicios.
Como medio para no aumentar de peso y para mejorar la circulación, caminar es una de las mejores formas de hacer ejercicio para el paciente diabético. Caminar también es un excelente acondicionador para los pies. Asegúrese de utilizar un calzado deportivo adecuado al hacer ejercicio. Pregúntele a su podiatra/podólogo qué es lo mejor para usted.

Consulte a su médico.
Los controles periódicos al médico/podiatra (al menos anualmente) son la mejor manera de asegurarse de que los pies sigan sanos.

Al comprarse calzados nuevos, asegúrese que sean de la medida correcta y le calcen bien.
Los zapatos son de suma importancia para los diabéticos puesto que, si los zapatos no calzan bien, son la causa de más de la mitad de los problemas que originan amputaciones. Dado que el tamaño y la forma del pie pueden cambiar con el tiempo, todos deben medirse los pies por un zapatero experimentado siempre que compren un nuevo par de zapatos.

Los zapatos nuevos deben calzar cómodamente al comprarse y no deben requerir un período de “amoldamiento”; así y todo, se recomienda usarlos durante breves períodos al principio. La parte superior de los zapatos debe ser de cuero o lona, se deben ajustar en largo y ancho al pie, debe haber un espacio para que los dedos se muevan con libertad, y deben ser acolchados y resistentes.

No camine descalzo.

Ni siquiera en su casa. Caminar descalzo en el exterior es particularmente peligroso debido a la posibilidad de cortes, caídas e infección. Cuando esté en su casa, use pantuflas. Nunca camine descalzo.

No utilice zapatos de tacón, sandalias ni zapatos puntiagudos.
Estos tipos de calzado pueden ejercer presión innecesaria sobre las partes del pie y contribuir a trastornos óseos o articulares, como también a úlceras diabéticas. Asimismo, deben evitarse los zapatos abiertos y las sandalias con tiras entre los dos primeros dedos.

No beba en exceso.
El alcohol puede contribuir a desarrollar neuropatía (daño nervioso), una de las consecuencias de la diabetes. Beber puede acelerar el daño asociado a la enfermedad, dañar más nervios e incrementar la posibilidad de no advertir un corte o una lesión aparentemente más leve.

No use ropa demasiado ajustada en las piernas.
Los calcetines y las fajas altas hasta el muslo o hasta la rodilla puede restringir la circulación en las piernas y los pies, al igual que las medias de los hombres si el elástico es demasiado ajustado.

Nunca intente quitar callosidades, callos o verrugas usted mismo.
Los preparados comerciales de venta libre que quitan verrugas o callos deben evitarse, ya que pueden quemar la piel y ocasionar un daño irreparable al pie de un diabético. Nunca intente cortar callos con una hoja de afeitar o cualquier otro instrumento, ya que el riesgo de cortarse es demasiado alto y estas heridas suelen generar úlceras o laceraciones más graves. Consulte al médico/podiatra para obtener ayuda en estos casos.


Recuerde que el desarrollo de una úlcera del pie se puede prevenir en muchos casos si sigue algunos consejos sencillos sobre el estilo de vida y consulta a su médico/podiatra periódicamente.

NOTA: Los productos/las indicaciones para el control de heridas no están aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) de los EE.UU.

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